La Asertividad

Es una forma de expresión inteligente, consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar las ideas y sentimientos o defender legítimos derechos y realidad  sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia, inconfundible de la agresión.  Existen tres estilos básicos de comunicación diferenciados por la actitud que revelan hacia el/la interlocutor(a): pasivo, asertivo y agresivo (Aguilar, 1987).

Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre las otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad (o no-asertividad). Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que expresa sus convicciones y defiende sus derechos.

Pasividad o no-asertividad. Es aquel estilo de comunicación característico de personas que evitan mostrar sus sentimientos o pensamientos por temor a ser rechazadas o incomprendidas o para  ofender a otras personas Infravaloran sus propias opiniones y necesidades dando un valor superior a las  decisiones y necesidades de los/las demás.

Agresividad. Este estilo de comunicación se sitúa en un plano opuesto a la pasividad, caracterizándose por la sobrevaloración de las opiniones y sentimientos personales, obviando o incluso despreciando los de los/las demás, y en ocasiones remontando en ira, cólera, hablando a gritos y pudiendo llegar a la violencia.

Asertividad. Es aquel estilo de comunicación abierto a las opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias. Parte del respeto hacia los/las demás y hacia uno(a) mismo, planteando con seguridad y confianza lo que se quiere, aceptando que la postura de otros(as) no tiene por qué coincidir con la propia y evitando los conflictos de forma directa, abierta y honesta.  La asertividad es característica de personas con niveles altos de autoestima y seguridad en si mismas.  (Argyle, 1969).

A menudo se habla de un cuarto estilo comunicativo, el pasivo-agresivo. Consiste en evitar el conflicto mediante la discreción, evitando las situaciones que puedan resultarle incómodas o enfrentarse a los/las demás con excusas, falsos olvidos o retrasos entre otros medios. De esta manera, la persona no asume la necesidad de hacer valer sus propios derechos, aunque tampoco se muestra receptiva hacia los de la otra parte.

La asertividad aprueba decir lo que se piensa,  permite  actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para la persona, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir u ofender a nadie, ni permitir ser agredido(a) u ofendido(a) y evitando situaciones que causen ansiedad.

Es una actitud intermedia entre una actitud pasiva o inhibida y otra actitud agresiva frente a otras personas, que además de reflejarse en el lenguaje hablado se manifiesta en el lenguaje no verbal: postura corporal, ademanes, gestos del cuerpo, expresión facial, y en la voz. Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones factibles sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que les atacan verbalmente.  La asertividad impide que las personas sea manipulada por las demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de la autoestima, además de valorar y respetar a las demás personas recíprocamente (Castanyer, 1996).

La formación en asertividad enseña, de una manera inteligente,  a expresar sentimientos, pensamientos y deseos, y a defender los derechos legítimos sin vulnerar los derechos de los y las demás.  Asimismo es una habilidad que se puede adquirir, no es un rasgo de la personalidad con el que unas personas nacen y otras no. Como la agresividad y la pasividad, la asertividad es una conducta social que se aprende.

La formación en asertividad puede diferenciar las situaciones sociales en las que será capaz de responder de manera asertiva en lugar de hacerlo con pasividad o agresividad. Aprender a ser asertivo/a no significa que te debas  comportar siempre así.

Hay momentos en la vida en los que resulta totalmente adecuado que una persona responda de manera agresiva, por ejemplo, cuando su vida o sus propiedades se ven gravemente amenazadas.

También hay ocasiones en las que resulta que la persona puede ser pasiva, como por ejemplo cuando un juez le está recriminando.  Aprender a ser una persona asertiva significa que se puede elegir cuándo y dónde hacerse valer, para los cuales existen los derechos asertivos, los cuales sería importante que cada persona conociera.  Estos se encuentran al final de este artículo.

En las primeras etapas de la vida se aprende un conjunto de creencias que  ayudan en la  conducta social. Estas creencias son básicamente un conjunto de normas sobre la conducta “buena” y “mala” que son transmitidas por medio de los padres y madres y más tarde, los ejemplos a los que imitar.  Aunque esas normas ayudaron a que las personas se llevaran  bien con quienes les  rodeaban, no son sagradas, todas no son completamente racionales, ya fueron creencias arraigadas culturalmente  y no  ocurrirá nada si decidimos actuar de forma distinta.

La expresión asertiva no deja la comunicación al azar. Una afirmación asertiva tiene tres partes: la  perspectiva de la situación, los  sentimientos sobre la situación y las necesidades de la situación.  Cuando se escucha  de una forma asertiva, se concentra la atención exclusivamente en la otra persona, sin interrumpirla, de manera que se capten sentimientos, opiniones y deseos.  Fannin, citado por Castanyer (1996)  menciona que la escucha asertiva tiene tres grandes pasos: preparación, escucha y reconocimiento.  A continuación  encontraras los derechos asertivos.

  •          A cambiar y/o modificar
  •          A equivocarme, cometer errores y ser responsable de mis errores
  •          A decidir el hacerme cargo o no de los problemas de otras personas
  •          A tomarme el tiempo para calmarme
  •          A no ser perfecto/a
  •          A sentir y expresar dolor
  •          A ignorar los consejos
  •          A escoger no ser asertivo/a o a no comportarme socialmente hábil.
  •          A no anticiparme a las necesidades y deseos de las demás personas
  •          A ser tratado/a con respeto y dignidad
  •          A pedir información y poder ser  informado/a.
  •          A obtener aquello por lo que he pagado
  •          A no dar explicación sobre mis conductas
  •          A ser independiente.
  •          A decidir si quiero o no responder
  •          A tomar decisiones sobre mis propiedades y mi cuerpo
  •          A no violar los derechos de los/las demás
  •          A tener éxito, gozar y disfrutar
  •          A ser mi propio/a juez
  •          A cambiar de opinión, idea o plan de acción
  •          A superarme aunque supere a otros al hacerlo.
  •          A no justificarme ante los demás
  •          A mi privacidad y soledad
  •          A no estar pendiente de la buena voluntad de los demás
  •          A tener y expresar mis propios  valores, sentimientos y opiniones.
  •          A juzgar y reconocer  mis propias necesidades, establecer mis prioridades
  •          A juzgar y  tomar mis propias  decisiones.
  •          A decir “NO”, rechazar peticiones sin sentirme culpable o egoísta
  •          A pedir lo que quiero y aceptar que me lo nieguen
  •          A darme cuenta que las demás personas tienen los mismos derechos


Referencias Bibliográficas

  • Aguilar, E. (1987). Asertividad, ser tu mismo sin culpas. México. Editorial: Pax
  • Argyle, M. (1969). Social interaction. Londres: Editorial Metheun
  • Castanyer, O. (1996). La Asertividad: expresión de una sana autoestima. España. Editorial: Bilbao:

Deja un comentario