¿Qué entiendes por una relación de pareja normal?

Te has encontrado algunas veces haciéndote las siguientes preguntas:

¿Cómo es una relación de pareja “normal”?
¿Qué entiendes por relación de pareja?
¿Cómo tengo que actuar en la relación de pareja?
¿Qué debo hacer en la relación de pareja?

En realidad no existe una única manera de entender la relación de pareja.  Acostumbramos creer que manejamos un mismo concepto de lo que es una “Pareja”. Por lo tanto es fácil caer en el error de creer que lo que yo espero de una pareja es igual o parecido a lo que espera la otra persona. Pero no siempre es así ya que la idea que cada uno/a de nosotros/as tiene responde a nuestra propia historia.

Hemos crecido y nos hemos desarrollado en una familia (nuestra familia de origen) y es allí donde vamos incorporando referentes, modelos, patrones de comportamientos y estilos de relación conforme a nuestros valores, creencias, cultura y todo esto  va a configurar nuestro modo particular de entender y de vivir en pareja.  Existen tantas formas de relación de pareja como familias en el mundo, cada una con su estilo propio.

¿Por qué cuesta conseguir hoy en día una pareja o se hace más difícil de lo que nos gustaría?

Se supone que ambas personas que conforman la pareja  tienen algo en común.  Un mismo punto de partida. Y ¿Cual es ese punto de partida?

Esta claro que en las primeras citas eso es difícil de saberlo. Lo que si esta en tus manos es conocer, al menos, cual es tu punto de partida

¿Sabes lo que quieres?
¿Sabes lo que te hace falta?
¿Sabes lo que necesitas?
¿Sabes lo que puedes o quieres dar de ti?

Estas preguntas no son nada fáciles de responder, además de que en muchos casos, infiero que, a muchas personas ni siquiera les apetece contestarlas.

Claro que de estas preguntas se desprenderá:

  • ¿Que tipo de persona quieres a tu lado?
  • ¿Que tipo de relación quieres formar?

La realidad es que no siempre se sabe lo que se quiere  y entonces ¿como lo vamos a encontrar? ¿Por ensayo y error?  Claro que si,  cuando tienes 20 y tantos  años, pero cuando pasas los “30 y tantos” ya la cosa se pone más pesada, hay menos  tolerancia, menos flexibilidad y más resistencias, incluso se torna  cada vez más difícil adaptarse a los cambios que implica la otra persona.

“¡Que pereza me da cambiar, salir de mi estado de confort, de mi comodidad, dejar lo conocido, lo que manejo, domino, “yo soy así!”  Nos decimos a veces y buscamos inconscientemente que el cambio lo hago la otra persona.  (Falacia del cambio)

Hoy en día parece que la gente vive más centrada en lo inmediato en “yo lo quiero todo ya”, en el placer y la comodidad, se ha hecho más difícil postergar la gratificación; y ante  la individualidad del  yo ante todo, pareciera que no hay tiempo para modificar.  Si la cosa esta bien, pura vida, sino a otra cosa que para mañana es tarde.  ¿Para que esforzarme?  Si vivo bien como estoy, además, que miedo al compromiso y las responsabilidades.

¿Estas dispuesto/a a cambiar? ¿Que precio quiero pagar por mi cambio? ¿Que gano y que pierdo? ¿Me compensa cambiar aspectos de mí para formar una relación de pareja? No es un secreto que la vida en pareja no es fácil. ¿Qué aspectos importantes pasamos por alto que pueden deteriorar una relación?

Pasamos por alto que una pareja esta formada por dos seres individuales, con sus necesidades, sus alegrías, tristezas, intereses, proyectos; y que es importante que sean atendidas en ambas direcciones.

Pasamos por alto buscar de manera consciente el equilibrio para que ninguna de las dos partes de la pareja se vea dañada y sí recompensada.

Vamos a comparar a la pareja con una báscula.   Necesitamos conseguir que se mantenga en horizontal. Algunas veces una parte  estará en lo alto y el otro abajo y viceversa. Lo que hay que evitar que pase es que siempre sea la misma persona la que permanezca abajo. Eso indicaría que algo no va del todo bien y que a la larga puede desembocar en una dificultad o problema.  Es verdad que en algunas áreas de la vida de pareja, se puede elegir estar arriba o abajo, en función de las habilidades y destreza de cada miembro, siendo acordadas explícitamente entre la pareja.

Pasamos por alto que cuando una pareja se constituye entra en juego lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Se refiere, por un lado, al hecho indispensable de que exista cierto grado de individualidad.  Cada uno tiene intereses, actividades, relaciones propias en las que no necesariamente debe participar el otro/a, éstas deben ser reconocidas y aceptadas por cada uno.

Por otra lado esta lo que hay que construir juntos, es la fusión de lo que cada uno trae en su “saco”. Se elige conscientemente lo que hay de bueno y de “útil” de cada uno(a), lo malo o inadecuado se intenta dejar fuera (se intenta). Algunas personas no cuestionan aquellos que han heredado, lo aceptan y asumen como verdades incuestionables. Y ¿que hay de cierto? Y ¿que hay de útil?,  ¿me sirve a mí? Es necesario un equilibrio razonable entre los 3 mundos.  El tuyo, el mío y el nuestro

Existe una metáfora del “Día de Campo” que me gusta mucho.  Esta metáfora cuenta que cuando una pareja se constituye y comienza la convivencia, cada integrante extiende en el césped un mantel, y comienzan poco a poco a colocar sobre ese mantel el juego que aprendió (modelado) a jugar en su familia de origen, en el mantel se colocan:  sus creencias, valores, principios, cultura, identidad, nacionalidad, historia, gustos, disgustos, entre otros.  Pasamos por alto que el juego consiste en ganar-ganar y para ello es necesario aprender a jugar de una manera diferente, creando y desarrollando normas y reglas propias, elegidas, dialogadas, negociadas y  decididas  en el ceno de cada pareja.

¿Qué factores influyen para logar el éxito de las relaciones?

Existen cuatro cimientos importantes para que una pareja se desarrolle y perdure: Respeto, amor, sexo y proyecto en común, es importante que al menos dos de ellos tengan un porcentaje elevado, no es necesario que los 3 lleguen al 100%, pero si es necesario que existan los tres, aunque si tomamos el respeto como principal, los demás caen como efecto dominó.    Además de esto, existen otros factores, tales como:

La Comunicación y escucha activa: que implica la expresión de lo que quiero, siento, pienso y creo.  La escucha activa desde una actitud empática (sin críticas ni juicios previos) y una respuesta asertiva. Habilidades que por lo general no tenemos desarrolladas de forma adecuada. Lo bueno es que es una habilidad, una conducta y por tanto se puede aprender, ejercitar, desarrollar y aplicar con resultados efectivos. Y si se da esto El Respeto y la Confianza están garantizados.

Los Tres Mundos: el tuyo, el mío y el nuestro.  La creación de espacios propios y otros compartidos. Esto requiere: confianza, respeto, privacidad, libertad, tolerancia. No queda lugar para celos, inseguridades, dependencia afectiva o desigualdades de género.

La Atracción: Física, Intelectual, Afectiva / Atracción Física: Mantener un cuidado razonable de nuestro cuerpo y aspecto personal /Atracción Intelectual: Consiste en que los miembros de una pareja tengan de que hablar.

Se trata de que los dos tengan actividades en conjunto, de interés y participación de los dos /Atracción Afectiva: Consiste en un vínculo afectivo, donde existe cariño, ternura, que la otra persona nos importe y deseemos su bienestar.

La Actualización (necesidad permanente de “trabajar” la relación de pareja): – Abrir espacios semanal o quincenalmente en los cuales ambos conversen sobre tres elementos básicos: cómo me siento yo conmigo mismo/a, cómo me siento yo contigo y cómo siento a nuestra pareja.  La motivación y el buen humor (una actitud positiva de cara a la relación). La cooperación o repartición de tareas.

A modo de sinopsis…

No esperar recetas mágicas, porque no ¡existen!

No esperar al príncipe azul, o la princesa encantada  porque quizás solo existen en nuestra ¡fantasía!

No buscar solo el placer  y la satisfacción inmediata, desde nuestro niño o niña interior, o por el contrario sentir el deber y la obligación, desde nuestro padre o madre interior.  Esto nos conducirá a un resultado poco deseado.

El éxito está en vivir la pareja desde el respeto y la responsabilidad de la decisión de amar al otro/a en lo “bueno y en lo  no tan bueno” del  amor. Y esto  se  hace desde nuestra posición de adulto o adulta, conociendo y abrazando nuestras propias sombras (aspectos que no nos gustan y rechazamos). Esto nos acercará a la propia aceptación y a la aceptación de la otra persona.

¿Cómo hacerlo? En mi propia experiencia personal y profesional, desde la decisión del propio trabajo personal.

Bibliografía

  •  Biscotti, O. (2006). Terapia de pareja.  Una mirada sistémica. Buenos Aires. Editorial Lumen.
  •  Liberman, RP; González, JD, Catalán Frías (1987) Manual de terapia de pareja: Un enfoque positivo para ayudar a las relaciones con problemas. 6ta. Edición. Barcelona. Editorial Bilbao:  Desclée de Brouwer
  •  Rojas de González N. (1985).  Conflictos de pareja y familia: un nuevo enfoque terapéutico. 2da. Edición. Bogota. Editorial Norma.
  •  Warrentin, J y Whitaker, C (1993) El programa secreto del terapeuta que realiza terapia de parejas.  México. Editores Cultura Económica
  • Watzlawick, P. (1998). La realidad inventada. ¿cómo sabemos lo que sabemos? Barcelona.  Editorial Gedisa.
  • Wynne, L.C. (1988) The State Of The Art in Family Therapy Research:  Controversies and recommendations. New York. Editorial. Family Process.

 

 

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